dilluns, 26 de setembre del 2011

Cosas que hay que decir (parte I)


Ciertos hechos que te hacen ver a la gente de otro modo, te destapan los ojos y te hacen ver lo invisible, lo increíble y lo innombrable.
Un simple “no esfuerzo”, que rematadamente les da igual, que lo ignoran y que van a lo suyo. Que sin más, ya no eres importante, ni una simple pregunta por responder ni tampoco una respuesta que dar.
Es triste, muy triste, que se tenga que llegar a veces a estos extremos con ciertas personas sin ningún motivo aparente.
Ya no es cuestión de echar de menos, de querer o de afectividad, es el hecho del interés, la incapacidad de pensar en la otra persona, de ser, por decirlo de alguna forma, apático, y de que, sobre todo y sobre todas las cosas, que te la sude lo que pueda llegar a pensar y/o sentir.
Repito, es triste, muy triste, que no lo haya visto antes, que me lo hayan dicho por todas bandas y que siguiera con la barrera de fuego defendiendo algo que no se merecía ni una de aire.

Es triste, muy triste, que pueda llegar a sentir esto.

Es triste, muy triste..

Qué triste.