Me encantan todos los besos que puedan salir de tu boca.
Me encantan hasta los que me lanzas al aire con la mano cuando te despides a lo lejos.
Me encantan tus besos intensos y pasionales y a su vez me encantan los que posas suavemente en mis labios, como dejándolos caer de la nada.
Me encantan los besos que no se por donde van a venir, puede que por la izquierda, puede que por la derecha, puede que rectamente pero su fin siempre es el mismo.
Me encanta cuando me muerdes el labio inferior con rabia y fiereza y me encanta cuando me intentas curar de tus mordeduras con besos cálidos y con intentos de sanar lo que tú mismo has herido.
Me encanta cuando nos da un ataque de locura pasional y nos besamos sea donde sea; nariz, mejilla, frente.
Me encantan los besos que recorren todo mi cuello poniéndome la piel de gallina y me encantan cuando suben hasta la oreja y puedo escuchar tu alterada respiración y allí llegar al nirvana.
Me encantan también los que van en contra dirección de estos últimos y me encanta que al acabar, tus labios me dediquen una sonrisa pícara.
Me encantan los besos en los cuales puedo notar que sonríes.
Me encantan hasta cuando me coges de la mano y me besas en los dedos.
Me encantan los que me das para que deje de quejarme porque me has hecho daño en el piercing. Son los mismos que me das cuando nos peleamos como niños pequeños y acabo recibiendo algún golpe por tu parte.
Me encantan tus besos con los ojos abiertos y con los ojos cerrados.
Me encantan los besos que me interrumpen al hablar en cualquier momento, explicando cualquier historia o cualquier parida que me haya pasado aquel día.
Me encantan cuando intento seguir explicándote alguna anécdota y no dejas de besarme.
Me encantan tus besos que vienen de golpe, sin pensárselo dos veces.
Me encantan los besos que me das para que te perdone por cualquier chorrada que hayas dicho o hecho.
Me encantan los besos a oscuras, con luz o con una luz intermitente.
Me encantan tus besos, que calman mi sed y alimentan mi locura.
Me encanta, simplemente, sentir el roce de tus labios encima de los míos y así poder llegar a sentir una poquita parte de ti.