divendres, 16 d’abril del 2010

Sonrisas

No pensaba dejar de hacerlo. No iva a parar nunca, eso lo tenía claro. Clarísimo. Pasara lo que pasara, ella seguiría riéndole las bromas como siempre hacía, ella seguiría sonriéndole cuando él se dignara a mirarla y a su vez, ver como subían las comisuras de sus labios hasta dedicarle una de sus preciosas sonrisas, la cual hacia que ella sonriera más, más y más. Sin pensar en el daño que él había hecho. Porque es una sonrisa de aquellas que no puedes evitar dedicarle. Es una sonrisa que sólo él sabe que existe. Es una sonrisa que, al verlo marchar, va desapareciendo poco a poco, muy lentamente, hasta que lo pierdes de vista. Es de esas sonrisas que, al desaparecer, te quedas con cara de tonta pensando unicamente en la suya.