dissabte, 18 de setembre del 2010

Besos

Me encantan todos los besos que puedan salir de tu boca.

Me encantan hasta los que me lanzas al aire con la mano cuando te despides a lo lejos.

Me encantan tus besos intensos y pasionales y a su vez me encantan los que posas suavemente en mis labios, como dejándolos caer de la nada.

Me encantan los besos que no se por donde van a venir, puede que por la izquierda, puede que por la derecha, puede que rectamente pero su fin siempre es el mismo.

Me encanta cuando me muerdes el labio inferior con rabia y fiereza y me encanta cuando me intentas curar de tus mordeduras con besos cálidos y con intentos de sanar lo que tú mismo has herido.

Me encanta cuando nos da un ataque de locura pasional y nos besamos sea donde sea; nariz, mejilla, frente.

Me encantan los besos que recorren todo mi cuello poniéndome la piel de gallina y me encantan cuando suben hasta la oreja y puedo escuchar tu alterada respiración y allí llegar al nirvana.

Me encantan también los que van en contra dirección de estos últimos y me encanta que al acabar, tus labios me dediquen una sonrisa pícara.

Me encantan los besos en los cuales puedo notar que sonríes.

Me encantan hasta cuando me coges de la mano y me besas en los dedos.

Me encantan los que me das para que deje de quejarme porque me has hecho daño en el piercing. Son los mismos que me das cuando nos peleamos como niños pequeños y acabo recibiendo algún golpe por tu parte.

Me encantan tus besos con los ojos abiertos y con los ojos cerrados.

Me encantan los besos que me interrumpen al hablar en cualquier momento, explicando cualquier historia o cualquier parida que me haya pasado aquel día.

Me encantan cuando intento seguir explicándote alguna anécdota y no dejas de besarme.

Me encantan tus besos que vienen de golpe, sin pensárselo dos veces.

Me encantan los besos que me das para que te perdone por cualquier chorrada que hayas dicho o hecho.

Me encantan los besos a oscuras, con luz o con una luz intermitente.

Me encantan tus besos, que calman mi sed y alimentan mi locura.

Me encanta, simplemente, sentir el roce de tus labios encima de los míos y así poder llegar a sentir una poquita parte de ti.

dijous, 24 de juny del 2010

Cosas que no hemos dicho

No nos hemos dicho “adiós” pero sé que es una despedida.

No nos hemos dicho “te odio”, ya que no lo sentimos.

No nos hemos dicho “me lo pasé bien” pero los dos sabemos que fue así.

No nos hemos dicho “que te vaya bien la vida” ya que piensas quedarte.

No nos hemos dicho “te echaré de menos” porque no pensamos alejarnos el uno del otro.

No nos hemos dicho “volveremos a vernos” porque quizás no es lo adecuado.


Pero lo que si que nos hemos dicho ha sido “hasta otra”, “te quiero, zorra” y “hablamos mañana”.

dissabte, 19 de juny del 2010

Viaje maritimo

Te perdí como perdí la bolita marrón de mi trenza azul verdosa y amarillenta. Cayó lentamente desde el final de la trenza dejando atrás todos los colores y dejándose llevar por el efecto de la gravedad hasta dar contra aquella madera del puerto. Tan solo con dos botes cayó al mar y la vi flotar en aquel mar asqueroso a causa de la porquería que desprenden los barcos.

Solo tú viste como cayó, sin salvarla del abismo, sin salvarla de que los peces se adueñaran de ella, sin salvarla de una marea que quien sabe hacia dónde la llevaría. Solo tú pudiste salvarla pero no lo hiciste. La miraste, viste como se alejaba de mi pelo y daba vueltas lentamente por aquella franja entre madera i madera hasta llegar al cruel destino. La observaste, sin decir nada al respecto. Simplemente, al darme cuenta yo, te reíste y dijiste: se te ha caído al mar la bolita marrón que habías perdido hoy, encontraste y seguidamente hoy mismo has vuelto a perder, definitivamente, sin remedio alguno. Esther, como no te tires a cogerla…

Sólo habían dos opciones:

1. Tirarte de cabeza al mar a recoger la preciada bolita de madera.

2. Dejarla marchar, vagabunda pero libre, y que siguiera su rumbo empujada por las olas.
Ahora todos sabemos la opción que escogiste, ya que ahora no me queda ni la bola, ni la trenza, ni tu risa.

diumenge, 13 de juny del 2010

Vente conmigo

Algo brilla allí al fondo. Hay un largo camino. No sé cuanto se puede tardar. Quizá dos minutos. Quizá dos semanas, o meses, o años. Me puedo encontrar con vacíos sin fin, donde nadie podría encontrarme jamás. También puedo encontrarme con bosques frondosos con peligros al acecho continuamente. Pero también puedo encontrarme mariposas revoloteando alrededor de un tulipán o una cebra contándose las rallas de su piel. Y locuras, supongo. Y cosas terribles. Y bonitas. Y horribles y odiosas. ¿Y amor? Quizás también amor. Pero prefiero traerlo de casa. ¿Me acompañas a por aquello tan brillante? ¿Que qué es? Es la felicidad, cariño.

divendres, 16 d’abril del 2010

Sonrisas

No pensaba dejar de hacerlo. No iva a parar nunca, eso lo tenía claro. Clarísimo. Pasara lo que pasara, ella seguiría riéndole las bromas como siempre hacía, ella seguiría sonriéndole cuando él se dignara a mirarla y a su vez, ver como subían las comisuras de sus labios hasta dedicarle una de sus preciosas sonrisas, la cual hacia que ella sonriera más, más y más. Sin pensar en el daño que él había hecho. Porque es una sonrisa de aquellas que no puedes evitar dedicarle. Es una sonrisa que sólo él sabe que existe. Es una sonrisa que, al verlo marchar, va desapareciendo poco a poco, muy lentamente, hasta que lo pierdes de vista. Es de esas sonrisas que, al desaparecer, te quedas con cara de tonta pensando unicamente en la suya.